Sonrisas que brillan
Pequeñas sonrisas
martes, 16 de octubre de 2012
Quédate, solo eso.
Y me encuentro pensándote, qué raro ¿no? La verdad es que no. Lo hago cada día. Lo sabes, lo sé. Es una rutina diaria demasiado bonita. Me gusta pensarte, como si estuvieras aquí, conmigo. Y en cierto modo lo estás, pero no lo sabes. Se pasa el tiempo, rápido, muy rápido y todavía rondas mi mente. Deberías dejar un poco para los demás, ellos también quieren, y no les dejas, no. Tienes ya tu casa tan bien amueblada en mi cabeza que no te quieres ir. Y lo entiendo, créeme. Yo tampoco quiero que te vayas. Quédate, no digo para siempre digo quédate, solo eso. Sin prisa sin tiempo. Solo conmigo. Sí, sí, lo sé. Ya estoy soñando otra vez. Me he quedado dormida, puede. Pero es que se sueña tan bien contigo. Eres malo, pero eso no lo dices. O lo dices y te ignoro. Quizás sea eso. Es todo tan complicado... ¿Sabes de qué hablo? Creo que me he vuelto a perder. Me pasa a menudo, pero creo que no es preocupante. ¿Sigues aquí? ¿Hola? Sí, buenas noches. Visítame mañana, por favor. Ah vale, sí, bien. Te veo dentro de un minuto. Adiós, adiós. Un beso. ¿Solo uno? Vale, dos. Diez. Treinta. Miles. Está bien. Te quiero. ¿Y tú? Entiendo.
lunes, 10 de septiembre de 2012
viernes, 10 de agosto de 2012
No es normal esto de tanto quererte.
No sabes la de borradores que tengo en mi mente de tanto pensarte. De desgastarte el nombre en sueños. De recordar el contorno de tu cuello y el sonido de tu voz. De pensar en tus manos recorriendo mi piel y esa perfección de cuerpos bailando al unisono. Que no es normal esto de tanto quererte. Porque no sé si tu piensas en mí cada vez que te duermes. Si sueñas conmigo y con mis ojos, esos que son reflejo de los tuyos. Me gustaría ser tu "te echo de menos" y tu sonrisa al despertarte. Me gustaría ser tantas cosas que me quedo pensando y apareces tú. Tú, que te has clavado en mí y ya no hay nadie que te quiera sacar. Que ni yo quiero ni mi mente quiere. Que estamos presas en tu cárcel. Que saldríamos a buscarte pero queremos que vengas. Que vengas ya. A decirme que es real, que tú y yo somos. Somos y seremos.
sábado, 28 de julio de 2012
Buscando mi perdición

Que pasan los días y te echo de menos. Más incluso que hace veintisiete noches.
Que no es posible que esa mirada me persiga incluso despierta.
Que tus manos me sigan acariciando aunque hace ya días que
no recorren mi cuerpo. Que tu voz se me ha quedado grabada
entre jadeos.Ya no puedo dormir sin soñarte, que te has
convertido en rutina de mis días. Eres quien entra en mis
pensamientos sin avisar, irrumpiendo mi manera de pensar.
Olvídame te quisiera decir pero me doy cuenta que la que no
te olvida soy yo. Y me río amargamente mientras tu voz
resuena una y otra vez en mi cabeza. Que solo soy un eslabón
perdido que busca la perdición. Busco una mano que me
quiera recorrer. Recórreme los miedos y corrámonos de placer.
De esa maratón que sabemos jugar tan bien. Déjame recordar
todos los lunares que encontré. Solo bésame.
martes, 10 de julio de 2012
Vuelve.
¿Y qué me dices de los suspiros entrecortados con los que recibimos la noche? Ella, público de nuestros besos. De nuestras manos rozándose en cualquier rincón ya recorrido. Habilidad para buscarnos no nos faltaba. Jugamos al yo me excito mientras me tocas. Al más abajo, por favor. Tú, que me sonreías con una picardía tan especial que no podía dejar de mirarte. Esos ojos que derretían al más frío de los hielos eran puro éxtasis. Quisimos jugar, jugamos y arriesgamos. No había perdedores, no había ganadores, era un partido entre tus manos y mis jadeos; entre mi lengua y tu piel. Oh sí, recuerdo hasta la más mínima curva de tu cuerpo. Hasta la más leve cicatriz. ¿He mencionado ya que estoy llena de cicatrices? Son tuyas, mías y de la noche. Son tantas que ya he dejado de contarlas. Espero que las repitas. Te espero en la misma cama, por si acaso te pierdes en el camino. ¿He de recordarte que llevo diez noches esperándote? A lo mejor debería susurrarle al viento tu nombre y que este te lleve entre mis sábanas. Pero tengo miedo. Es un miedo ilógico, de esos que son absurdos pero que te paralizan. ¿Lo has sentido alguna vez? Espero que no. Hace frío. Ven, ya. Es tarde y me quedo dormida. Vuelve.
domingo, 3 de junio de 2012
Por 30 minutos a tu lado.
La noche era oscura. Las luces de las farolas titilaban y solo estábamos tú y yo. Tú, que hasta apenas tres días eras un completo desconocido para mí. Las miradas cruzábamos sin ser conscientes de que algo crecía sin poder remediarlo, sin querer resistirlo tampoco. Los encuentros, aunque casuales, electrificaban el ambiente. Los roces de muñeca, encendían hasta el mismísimo Sol. Y los acordes de tu voz, incitaban a mi sonrisa. Por eso, la noche, era especial. Era especial por tu presencia, pero también porque no te fuiste. Te di la oportunidad, aunque mis ojos suplicaban un "Quédate..." medio roto. Y tú te quedaste, preferiste intentarlo, arriesgarte a jodernos en un espacio de aire tan pequeño entre nosotros que el aire solo pasaba de medio lado. Entonces te toqué. Como tantas veces había hecho en mi cabeza. Y tú no te moviste, pero sí me miraste... tan intensamente que creí que me rompería en dos. Y sonreí, como tantas veces había hecho ya. Alzaste la mano y rozaste mi cara. Y yo cerré los ojos, disfrutando de ese momento que no sabíamos si se repetiría. La mano bajó lentamente por mi cuerpo y se apoyó en mi cintura; para acortar esos dos centímetros que nos moríamos por eliminar. Me miraste, te miré y nuestras bocas susurraron un beso exigente, con deseo y sin control. Nuestros labios se rozaron y todo el Universo gritó. Los besos se movían por melodía y las lenguas por danzas indescifrables. Pasaron horas, o quizás minutos, porque el tiempo voló sin darme cuenta. Y tú te separaste despacio, pero el frío se notó. Y tu mirada a tu reloj rompió la conexión. Las lágrimas quisieron escaparse de mis ojos pero yo no se lo permití. Te vi mirarme con esos ojos que llevaban un "Lo siento" escrito pero fue tan fugaz que creí imaginármelo. Así, poco a poco, te volviste, echaste a andar y desapareciste. Consulté mi reloj. Treinta minutos. Habían pasado treinta minutos. Y comprendí que habían sido mis mejores treinta minutos, pero también mis peores.
lunes, 28 de mayo de 2012
Las piernas se me enredan entre sábanas.
Las piernas se me enredan entre sábanas. Sábanas de sexo y pasión. De te como aquí y te muerdo allá. De reventarte a besos y besarte hasta reventar. De subir y bajar. De sacarte la lengua para que la cojas. De jugar al escondite sin esconderme. De jugar a entendernos sin ni siquiera rozarnos. De suspiros entre jadeos. De salivas que me recorren. De dueños que no me poseen. De manos que me buscan, me encuentran y tocan. De silencios tan altos que duele romperlos. De caricias que se repiten, una y otra, y otra vez. De ritmo descompasado. De cosquillas en mi punto débil y de mordiscos en tu oreja derecha. De guiños que incitan y respuestas que enloquecen. De provocaciones unidas a escalofríos. De frío sin ti. De gritos en la madrugada. De llamadas en la noche. De refugios entre colchones. De palabras a medio a terminar. De tabúes nunca dichos. De miradas que hipnotizan. De subidas de temperatura en invierno. De si te quiero o si no. De si eres mío o si no. De ti, de mí. De nosotros.
jueves, 3 de mayo de 2012
Días y noches. Noches y días.
No dejaba de llover.
Las gotas arremetían contra el cristal de mi cuarto. Pequeña lluvia que chocaba con intensidad, que se rebelaba contra el sol. Olía a lluvia. Ya sé que no tenía la ventana abierta... pero olía a hierba húmeda recién regada, a charcos que se colocan delante de ti para que saltes, a paraguas desplegados, a agua sobre mi cara. Durante unos segundos, cerré los ojos y disfruté de esa sensación. Caliente, bajo mil mantas. Con un libro en la mano y un café en la mesilla. El café ya estaba frío. O quizás era más correcto decir que era un cubito líquido. Me subí la manta hasta el cuello y suspiré. Fue un suspiro largo, profundo y de todo menos silencioso... de esos que esconden secretos. Cuando por fin abrí los ojos... nada era verdad. Un sol lucía en lo alto de mi ventana incitándome a asomarme. Los rayos se filtraban en mi pelo, jugando a luces y sombras. El libro había desaparecido de mi mano y en sustitución había una hoja. En blanco. Vacía. La mesilla se encontraba sin ningún café helado y con algún que otro zumo de naranja. El reloj marcaba las dos. Las dos, pero de la mañana. Esa mañana que yo llamo madrugada y tú la calificas de noche. Pues eso, era de noche. De noche y con un sol tan enorme como mi sorpresa. Me pellizqué, os lo juro. Pero no funcionaba. No era otro de mis sueños absurdos. Que sí, que me levanté y llamé, llamé al silencio. Y me visitó. Se sentó, me acarició y no habló. Siempre quise hablar con el silencio, pero nunca me atreví. Todavía, hoy, sigo esperando su respuesta. Una respuesta a una pregunta olvidada. Y creo, pero solo creo, que llevaba tu nombre. Ese nombre que volvía las noches, días y los días, noches.
Las gotas arremetían contra el cristal de mi cuarto. Pequeña lluvia que chocaba con intensidad, que se rebelaba contra el sol. Olía a lluvia. Ya sé que no tenía la ventana abierta... pero olía a hierba húmeda recién regada, a charcos que se colocan delante de ti para que saltes, a paraguas desplegados, a agua sobre mi cara. Durante unos segundos, cerré los ojos y disfruté de esa sensación. Caliente, bajo mil mantas. Con un libro en la mano y un café en la mesilla. El café ya estaba frío. O quizás era más correcto decir que era un cubito líquido. Me subí la manta hasta el cuello y suspiré. Fue un suspiro largo, profundo y de todo menos silencioso... de esos que esconden secretos. Cuando por fin abrí los ojos... nada era verdad. Un sol lucía en lo alto de mi ventana incitándome a asomarme. Los rayos se filtraban en mi pelo, jugando a luces y sombras. El libro había desaparecido de mi mano y en sustitución había una hoja. En blanco. Vacía. La mesilla se encontraba sin ningún café helado y con algún que otro zumo de naranja. El reloj marcaba las dos. Las dos, pero de la mañana. Esa mañana que yo llamo madrugada y tú la calificas de noche. Pues eso, era de noche. De noche y con un sol tan enorme como mi sorpresa. Me pellizqué, os lo juro. Pero no funcionaba. No era otro de mis sueños absurdos. Que sí, que me levanté y llamé, llamé al silencio. Y me visitó. Se sentó, me acarició y no habló. Siempre quise hablar con el silencio, pero nunca me atreví. Todavía, hoy, sigo esperando su respuesta. Una respuesta a una pregunta olvidada. Y creo, pero solo creo, que llevaba tu nombre. Ese nombre que volvía las noches, días y los días, noches.
domingo, 29 de abril de 2012
En un rincón de Manhattan, iluminado por los rascacielos que le rodean, William mira la vida por ese cristal tan enorme que tiene como ventana. Sus ojos veloces y azules observan detenidamente cada detalle que acontece esa noche estrellada. Una luz encendida por descuido en un décimo piso, la bocina de un coche que llega tarde, una estrella que se esconde de su mirada, una calle llena de transeúntes que gritan, exigen y corren... en definitiva, una noche sin risas, con sombras y soledad. Mientras, su mirada algo atormentada se vuelve y echa un vistazo a ese apartamento algo desordenado. Lentamente camina hacia la cocina. Y como un autómata, coge un vaso, saca el licor y se lo echa cuidadosamente hasta que el cristal está lleno. Un segundo más tarde, el líquido ya corre por sus venas. El alcohol parece haberle relajado y algo más tranquilo, se limita desvestirse para darse una ducha rápida. Pero antes de que se haya podido quitar la ropa interior, un timbre resuena en la habitación. Ring. ¿Quién será? Ring ring. Es tarde. Ring ring ring. Con pasos silenciosos, se acerca cuidadosamente hasta la puerta. Y antes de que suene otro ring, la puerta se encuentra de par en par.
-Estás muy sexy, Willy.
-¡Oh! Eres tú, Lily...
-Calla y déjame pasar.
Lily entra en el apartamento sin prisa pero con impaciencia, desliza el abrigo por su hombro, y lo tira al sofá, corriendo la misma suerte que el vestido que ya no lleva puesto y que se ha quitado sin que William se diese cuenta. Esa noche, William se deja llevar y se deja hacer, delicadamente pero sin control.
A la mañana siguiente, unas nueve horas más tarde de la llegada de su querida Lily, se despierta solo, desnudo y con un dolor de cabeza insoportable.
-Estás muy sexy, Willy.
-¡Oh! Eres tú, Lily...
-Calla y déjame pasar.
Lily entra en el apartamento sin prisa pero con impaciencia, desliza el abrigo por su hombro, y lo tira al sofá, corriendo la misma suerte que el vestido que ya no lleva puesto y que se ha quitado sin que William se diese cuenta. Esa noche, William se deja llevar y se deja hacer, delicadamente pero sin control.
miércoles, 25 de abril de 2012
Te quiero mientras escribo esto.
Y son tantos los momentos en los que te recuerdo que no podría enumerarlos todos. Te podría decir 10, 20, 30 o quizás 40, pero se me secaría la boca de pronunciar tu nombre. Tu nombre. Lo llevo grabado en mí, como si fuera una película que se repite constantemente. Doy un paso, y estás. Como y me sonríes. Sueño y apareces. Me persigues y yo solo te espero. Te espero sentada en el recuerdo de un banco que nos unió, que hizo que tú aquel día me besaras con un miedo atroz a perderme, a perder todo lo que tú y yo teníamos. Te recuerdo a cada paso que doy, a esos paseos eternos cogidos de la mano y sonriendo al mundo entre risa y risa. Te veo cuando me siento en el sofá acurrucada con una manta viendo Titanic, me acaricias lentamente y me secas las lágrimas. Te sonrío cuando el viento pasa por mi lado, cuando una corriente me acaricia y cuando un ruido se dispara. Te echo de menos todos los días que no estuvimos, todos los enfados tontos, todos los "te odio" sin terminar. Te quiero cuando hablo, cuando río o cuando lloro, cuando sueño o recuerdo, cuando ando o cuando corro, pero sobre todo te quiero mientras escribo esto.
viernes, 20 de abril de 2012
Sonrió.
Todo ocurrió de repente. En una milésima de segundo el precipicio se abrió y comenzó a descender en una vorágine de espirales interminables, cada vez más profundas, cada vez más negras. Solo pensaba en una cosa, un pensamiento que le rondaba por las piernas, por las manos y los labios. Que le recorría como si fueran pequeñas descargas eléctricas. Tenía frío, pero sentía calor, un calor que perlaba su frente de pequeñas gotas que marcaban que algo real ocurría. La caída se aproximaba, no cesaba, continuaba. No quedaba tiempo, no quedaba nada. Todo descendía y las cosas parecían precipitarse; sin control, sin un porqué. Más abajo, más y más aún. La sensación de vacío no terminaba, el frío aumentaba por suspiros y el viento se movía por decibelios. Vértigos, mareos y nauseas. Aquello era un popurrí de sentimientos que se entremezclaban para proclamar desconcierto e ignorancia. Y como si los ángeles hubiesen cantado, el ruido desapareció, el frío se paralizó y ella parpadeó. Sus extremidades cobraron sentido y con torpes movimientos hizo amago de ponerse en pie. Se echó un vistazo y se levantó. Como una autodidacta se limpió los ojos llorosos, se peinó y sonrió. Sonrió. Nunca nadie había sonreído de esa manera. Como si la felicidad estuviese delante de ella. Y eso fue suficiente. Suficiente para comprender el poder de una sonrisa. Porque solo fue necesaria una sonrisa para darse cuenta de que si quieres, puedes.
jueves, 29 de marzo de 2012
Relojes a descontrol

Llega un momento en que la vida frena, en el que tú corres a 100 km/h y el mundo parece pararse. El botón de la pausa anda perdido y los relojes ya no cuentan y si cuentan, no te encuentran. Las brújulas ya no orientan tu destino sino un mix de norte, sur, este y oeste. Y te paras a pensar pero sigues caminando, sin retroceder ni un instante y no logras comprender porqué la canción suena si el CD no está metido. El reproductor se saltas pistas y tú sigues avanzando; y las notas se tornan besos y las melodías, abrazos. Los minutos ya no existen y los días se vuelven suspiros, introducidos por respiraciones entrecortadas.
Y uno, dos y tres.
Abres los ojos.
El tiempo corre, algo se mueve, los segundos existen y alguien ha vuelto a soñar despierto.
jueves, 22 de marzo de 2012
Entre lagos y mares

A veces, es difícil decidir, otras veces, apenas lo intentamos. Nos quedamos estancados como el agua de aquel lago, y nadamos sin saber que el agua solo nos cubre hasta los pies. Y cuando parecemos vislumbrar ese flotador que nos mantiene vivos, descubrimos que ya estamos empapados, mojados de algo que no es lluvia, de algo que no requiere ni paraguas. Y buscamos un chubasquero solo para protegernos, pero parecen desaparecidos, ausentes o escondidos. Como todo por lo que vivimos, todo por lo que luchábamos, porque ya no luchamos, y nos quedamos ahí, en el agua, como al principio, sin rescate ni socorrista. En un lago que se ha convertido en río y con tendencia a ser mar. Y yo me pregunto porque crece si nosotros nos quedamos pequeñitos, pero nadie parece escucharme aunque grite a través de una tormenta inventada o una lluvia entrecortada. Ya no hay vencidos ni vencedores, solo alguien solitario. Sin cubierta y con piel, algo digno de ver y te preguntas si estoy bien y yo solo te puedo responder, que alguien ya se ahogado.
domingo, 11 de marzo de 2012
Ella está ahí.

Ella. Ella está ahí, aunque nadie repare en su presencia. Es ese bulto minúsculo que se asoma entre tus recuerdos pero que retiras con frecuencia. Pelirroja como el más puro de los fuegos, pero tan inocente como una llama. En silencio y suspirando, se pueden oír sus debilidades, sus tristezas y sus carencias. Esa línea fija y recta dibujada en su cara, algún día, lejano ya, fue una bonita sonrisa que se alzaba ante los problemas. ¿Y qué me dices de esos ojos? Ahora rojos de tantas gotas de cristal.... Pero fueron tuyos, tuyos y de las estrellas. Aunque quizás ya no te acuerdes. Mírala. Hace un amago para levantarse, pero se hunde, como tantas veces le pasa ahora. Necesita de tu ayuda, pero su voz no llega ni a emitirse. Y te espera, aunque tú ya no le creas. Tú, que ya no eres nada y a la vez lo fuiste todo. No te vayas, dicen sus pensamientos, que es lo único que se mueve en su interior. Pero parece que ya no lo soportas, no soportas esta situación. Y te vas, al igual que como entraste. Solo y sin ella.
domingo, 4 de marzo de 2012
Recuerdos de un amor olvidado

Querido tú:
En el fondo, ¿sabes lo qué pasa? Que me da igual quien eres o no eres cuando no estás conmigo. Que la luna cuando mira entre las estrellas, no sabe los secretos que escondes tan bien que yo aun no he logrado descifrarte. Que aunque te enfades hoy, sé que mañana vendrás con un perdón en la boca. Que todas esas manías tuyas son lo más perfecto entre lo imperfecto. Y que me encanta esa costumbre tuya de hacerme enfadar y hacerme entender que sin ti no puedo vivir. Que te mataría a besos, y puedo asegurarte que sería una dulce muerte. Que te comería a abrazos y sé que ya no querría probar a nadie más. Y que sin ti, sin los dos, las cosas no mueren, se hacen más fuertes. Que me da igual perderte si sé que te voy a encontrar y que me vas a buscar. Que los te quiero en la lejanía, saben a distancia, pero a distancia con sabor a te echo de menos. Que ni yo misma me entiendo ni pretendo que tú lo hagas. Que decirte, que me da igual, todo, porque te tengo y me tienes. Aunque tú... todavía no sepas eso.
martes, 21 de febrero de 2012
El agua de sus recuerdos

Abrir el baúl de los recuerdos y escuchar a Karina cantarte al oído, como un suave susurrar teñido de nostalgia. Rememorar esos instantes que fueron efímeros, mágicos en su momento. Que fueron parte de los dos, una parte de ella, y un trozo de él. Sentimientos que escapaban de sus dueños y recorrían juntos la maratón más difícil de todas, la del amor. Oír lo dulce que es respirar y suspirar por los dos para aspirar ese viento compartido, esas ansias de escapar y liberarse... como si estuvieran atadas a una cadena, llamada distancia. Y no poder cortarla y tirarla al más profundo de los abismos, esos que no se han asomado todavía a visitarles. Porque eran felices, lo eran. Y eso se notaba a años luz, a mensajes y a palabras... y nadie deseaba más que ellos que se rompieran las barreras, inexistentes ya ahora. Y que se deshagan en uno solo, que se fundan cuan hielo al sol y que no quede nada más bonito que el agua de sus recuerdos.
sábado, 11 de febrero de 2012
Tristeza translúcida

Había dejado de soñar en príncipes azules que le trajeran el desayuno a la cama y una sonrisa de buenos días. En vez de eso se conformaba con un beso de despedida cada mañana y con una cara nueva cada día al levantarse. Sus sábanas eran el mejor refugio para el amor de cuatro polvos y el sabor de quiéreme esta noche. Nunca podías adivinar que nuevo cuerpo aparecería en su cama hoy. Era un enigma que ni ella podía resolver. Noches de dura resolución y ojos a la imaginación eran suficientes para llamar la atención de ese chico rubio de allí y el pelirrojo, cuatro pasos más allá. Eran vida para reciclar. Eran como un pañuelo de usar y tirar. Para limpiar tres recuerdos que aun se quedaban adheridos a su piel y se resistían a salir. Ni el más puro de los fuegos ni el más rubio del local eran capaz de calmar su tristeza, que, a veces, translucía su cuerpo entre jadeos y besos. Besos que desaparecían cada amanecer para ser sustituidos por los brazos de después. Y no eran 5, sino mil tragos de alcohol los que necesitaba para olvidar esa sonrisa que la atormentaba hasta en sueños, esos ojos que la derretían y la consumían, como la ceniza del último cigarro que se había fumado una noche cualquiera con un chico cualquiera.
domingo, 5 de febrero de 2012
Hablando de recuerdos.

Habría querido decirte tantas cosas, que ninguna palabra salió de mi boca. Me quedé petrificada como en una de esas película de Harry Potter; como si un hechizo me contuviera y yo fuese incapaz de usar mi magia como debería. Porque no sé, ¿sabes? No sé lo qué tendría que hacer en estos momentos... a lo mejor, en un pasado, lo supe, pero ahora... ¿quién me lo diría? ¿tú? Tú que estás tan ocupado viendo princesas despertar y putas que acostar. Y me río amargamente por no llorar, créeme, porque ese agua ya empieza a escocerme en los ojos y yo no hago otra cosa que cerrarlos para que se contengan y no caigan. Pero al final terminan haciendo todo lo contrario a lo que hago, y me amenazan y salen. Y entonces desespero en el mismo instante que un torrente se avecina, no sé si por las montañas o aquí justo por mi cara. Y en esos momentos, es cuando me acuerdo de ti, otra vez, para no perder costumbre... Y te imagino ahí, delante, detrás o a mi lado, pero aquí, conmigo. Y entonces me secas mi cara, me soplas despacio y me drenas el alma. Y te vas, dejándome vacía, como una flor marchita como una chica sin vida. Entonces me levanto y me digo que te den, que te den todo lo que yo he sufrido y todo lo que he aguantado. Pero el silencio ni me habla y me da por la bebida, como me dio por tus recuerdos, y saco un vaso vacío para llenarlo de penas.. de esas penas que ya no sé si te importan.
lunes, 30 de enero de 2012
Unos sonidos extraños

Silencio. Es lo único que se oye en su casa. Sentada en el sofá, con su gato acariciándola, se dispone a leer un rato. Cumbres borrascosas le acompaña entre sus manos y se derrite leyendo las letras que se deslizan poco a poco entre las páginas. Sus ojos recorren las frases que no dejan que levante la mirada del papel, hasta que un golpe sordo le hace mover la cabeza bruscamente. Será el vecino, piensa. Pero el ruido vuelve a oírse. Algo molesta, decide levantarse lentamente y deslizarse entre el suelo. Se mueve cual gata en territorio ajeno y va de puntillas hasta la mirilla de la puerta. Mientras, su gato corretea entre sus piernas, haciéndole cosquillas. Ella, a su vez, no ve nada. El rellano se halla sumido en el mismo silencio que le acompaña a ella. Decepcionada, vuelve a dirigirse al sofá con su gato siguiéndole los talones, pero el golpe, por tercera vez, vuelve a repetirse. Algo asustada, se queda quieta... pensando en los motivos de esos extraños sonidos que parecen alterarla. Será una puerta, o alguna silla de arriba o quizás el viento... Poco convencida, se tira en el sofá, bocabajo, suspirando en el silencio. Al cabo de unos minutos, se da cuenta de que esos ruidos que la acechaban ya no se oyen, ni siquiera un pequeño susurrar... y comprende, algo atónita, que esos sonidos procedían tan solo, de su cabeza.
miércoles, 25 de enero de 2012
Querer ser verano

El calor se asoma por las esquinas, barriendo cualquier viento que se cuela entre mi cuerpo. El sol, se infiltra en mi pelo para teñirlo de rayos ambarinos. Un silencio sepulcral que no suena, que se deja llevar. Implantar mi mejor sonrisa y salir a la calle con ella. Bailar al son del sol, contonéandome ante él. Lanzar miradas, esquivarlas, y mostrar mi mejor guiño. Pedir un helado con sabor a liberad y agotarlo hasta que se consuma. Reír sin necesidad de llorar, gritar al mundo que hoy me siento bien, más yo y menos tú. Olvidar lo que un día me hizo recordar y recordar lo ya no tiene futuro. Volar al compás de ese pájaro que vuela alto, tal alto que su ala llega a rozar las nubes, esas que dibujan el cielo, tan azul como el reflejo del mar. El mar, que me invita a mojar mis pies y a salpicar un poco de vida. Tener esa sensación de llegar, de sentir, de querer ser verano.
sábado, 21 de enero de 2012
Clavada en un bar

Sentada en un taburete roído por el tiempo se haya ella enumerando las veces que la camarera la mira. Ya van 6. Se ríe por lo bajo para no llamar su atención una vez más... pero su risa suena tan amarga que incluso se asusta. Inhala el humo de la respiración de los tres chicos de su derecha, absorbe cada gesto, cada palabra, cada risa y las retiene, para luego soltarlas, como si nunca hubieran existido. Y ya no existen. Está sola, salvo por la camarera. Que la mira otra vez de reojo. Joder, aun no me quiero acabar la copa, solo son las 2. 2 personas en cuatro paredes encerradas; encerradas en sus recuerdos. Flota en el ambiente un aire fino que se infiltra en la piel para teñirla de escalofríos intermitentes. Es solo pura alucinación, allí hace tanto calor que se podría tomar el sol. Apura la copa de un trago sonoro. Y se quema la garganta mientras su cara se burla de ella. Ya le ha vuelto a mirar, parece que es hora de que pague la cuenta. Extrae de su bolso, tirado en el suelo, unas cuantas monedas que tira encima de la barra. La camarera camina de inmediato a recogerlo sin apartarle la mirada ni una sola vez. Lo mete en la caja registradora y saca el cambio. Se vuelve y le da cuatro monedas en la mano, rozándole cuán íntimo contacto. Y le da una especie de ticket que se mete en el bolsillo. Ella sale del bar, acompañada de las S que la guían por la puerta. Un frío cortante la paraliza. Dispuesta a sacar los guantes de su abrigo, toca el ticket que le ha dado la mujer, algo arrugado lo abre, y se encuentra, nada más y nada menos, que un teléfono apuntado.
martes, 17 de enero de 2012
Una tras otra.
Que las decepciones nunca vienen solas, que siempre las acompañan una o dos lágrimas corriendo por la cara. Que son de esas cosas que dices ¿a mí? eso no me pasa, hasta que pasa, claro. Y entonces es cuando todo cae a tus pies. Cuando las piezas de tu vida empiezan a desencajar y a reírse en silencio de tus palabras. Lo más especial termina siendo lo más olvidado y pasar ser una exclusión de tu vida, un fantasma que te ronda hasta en sueños. Porque no se va, ¿sabes? siempre permanece. Intentas dibujar en tu mente diversos pensamientos pero parece que solo se acuerda de tus malos recuerdos y joder, seré yo o serás tú, pero déjame respirar. Y luego, comienzas los monólogos internos hablando sola, porque nadie te escucha... hasta tu mente, te abandona ahora. Que irónico. Que sarcasmo más sincero. Hacerme nuevas amistades con las neuronas perdidas en mi cabeza, nunca viene mal... pero termina pasándote factura, y luego, vienen los cobradores del frac a capturar sentimientos y se llevan los mejores, por los que luchaste alguna vez. Pero no te quedan fuerzas, ya no. Las pilas para recargarte
están perdidas u olvidadas. Y te quedas, sentada, ahí, en silencio, como ahora, imaginando tu vida desde otra perspectiva...

> Ask <
> Twitter <
1. La historia de Perdonar es de valientes se va a demorar un poco, porque estoy sin ideas, y estas cosas me cuestan...
2. Os pido, y os doy las gracias de antemano, que os paséis por un blog que escribe una historia fantástica, si os gusta lo sobrenatural y los vampiros, es vuestra historia. Además es mi hermana, ¡así que pasaros anda! jaja http://almasencerradasenmimente.blogspot.com/
3. Gracias por estar ahí, sé que no me paso por los blogs como antes, pero cuando puedo, lo hago.
¡¡Muchos besos!!
sábado, 14 de enero de 2012
Algo más que tú y yo.
Despertarse una mañana con cara de "hoy no tengo ganas de nada" y echarse a soñar para no despertar. Tener días de esos de no saber si reír o llorar. Y descolgar el teléfono y marcar su número para descubrir que con sus risas me siento mejor. Hablar del tiempo y no aburrirse. Soñar sin haber dormido. Imaginar rompecabezas incapaces de resolver solo para sentirnos indescifrables. Llorar y reír. Reír y llorar. Y sentir tu voz tan cerca de mí que un escalofrío reconoce tu nombre. Sentir tu mano en mi hombro y un "sonríe, por favor" me desarman y me hacen pisar fuerte y darte un beso sonoro que lo oiga el mismísimo Júpiter. Caminar abrazadas de la mano y vivir como si no existiera mañana. Observar, correr, bailar, gritar, sentir y volar en los recuerdos. Instantes que me dejan muda, silencios que me dejan sorda y palabras que me dejan ciega. Que si te tengo, yo ya soy feliz. Que te quiero, y siempre lo haré.
Se nota que me gusta Gossip Girl, no? jajaja últimamente estoy muy enganchada... así que probablemente veáis muchas imágenes de GG para acompañar los textos.
Por cierto, os aviso que he cambiado el nombre del link del blog , espero que no afecte ni nada para que podáis seguir leyendo; la nueva dirección es carolinasonrie.blogspot.com. El título también lo he cambiado a Sonríe, por favor. El ask también lo he cambiado, el nuevo es: http://ask.fm/Carolinaba aunque podéis preguntar directamente desde el lateral de la izquierda. La encuesta para el nombre de mis personajes sigue abierta, así que seguid votando :)
¡Un beso enorme y buen finde!
P.D.: el twitter es el de siempre; https://twitter.com/#!/Carolinaba27
jueves, 12 de enero de 2012
Y si el miedo me engancha
Ver como todo se vuelve negro en cero coma. Y sentir que ya no es el mundo quien te sostiene; sino el miedo a caer en un vacío interminable de espirales impronunciables. Dejar que el vaho de tu silencio esquive las bocas que ya no dicen tu nombre al pasar por aquel lugar de hace ya no sé cuanto. Desmembrar el tiempo en segundos para así pensar que existe más vida. Más vida para gastar y menos para derrochar.
Correr es el nuevo sinónimo de huir. Huir de los brazos que te sostienen tan bien pero que tienes miedo a romper. Sonrisas que se esconden por miedo. Otra vez, ese maldito miedo que no deja vivir, que no deja salir. Sacar toda esa mierda a a que llaman libertad y que está atada de pies y manos en mi interior. Que ya hay huecos en mi lado izquierdo de tantas personas que se marcharon y que han decidido, no volver. ¿Qué si las echo de menos? Cada día de mi vida. Pero que por eso lloro, para alimentar el recuerdo amargo de sus risas. Y convencerme de que la vida sabe mejor si son tus/mis sonrisas las que iluminan tu/mi vida.





domingo, 8 de enero de 2012
Something else
Tenéis en la pestaña de Perdonar es de valientes el siguiente capítulo.
No he puesto nombres todavía, voy a poner una encuesta a la izquierda encima de la otra para ver si preferís unos nombres o sin nombres, para adentraros más en la historia. Contestadla por favor. (Si elegís otros, decidme cuales jaja)
¡Besos!
jueves, 5 de enero de 2012
Olvidar es recordar

Hace tiempo que dejó de pensar como volver a sus brazos, a refugiarse en su pecho y dormirse sin importarle ese maldito mundo que les rodea. Han estado tanto tiempo ni contigo ni sin ti, ahora juntos y luego separados que se ha convertido en un juego, solo eso. Pero los juegos se terminan complicando y pasan a ser trabalenguas de palabras que ya no saben descifrar y todo por querer hablar en clave y sin espacios que alargar. Que es tan difícil de entender que lo simple terminó. Como terminaron con esa sintonía que les envolvía tan bien. Ellos no eran nadie, dos desconocidos destinados a odiarse 364 días y a quererse como locos un día. Porque se querían. Pero las palabras se las lleva el viento, al igual que los "te quieros" no pronunciados por sus bocas y escondidos en algún rincón no sé sabe donde. Que ella no ha logrado olvidarlo, por años que pasan, que ya van 2 e irán 5 y su nombre rozará su piel como la primera vez. Así que vuelve, vuelve a susurrar tu nombre al viento para que al menos pueda recordarte.
A partir de ahora, voy a tener el blog un poco abandonado, escribiré solo de vez en cuando, porque se acaban las vacaciones(lo siento) y voy a tener que estudiar mucho...
La historia la continuaré, pero con menos frecuencia, la pondré a partir de ahora en la pestaña y avisaré.
No voy a contestar comentarios ni nada, aunque sí que me pasaré por vuestros blogs, aunque no lo creáis siempre lo hago.
No cierro los comentarios por si alguien me quiere decir algo, preguntar, o lo que sea.
Esto no quiere decir que no siga con el blog, pero lo actualizaré mucho menos.
Os seguiré leyendo igual aunque no tengáis comentarios míos, o tengáis menos.
¡¡Mil besos!!
lunes, 2 de enero de 2012
2011 lleno de momentos
(Con retraso, pero aquí esta mi entrada de Nochevieja para repasar el 2011)
Mi 2011 ha sido un conjunto de sonrisas esparcidas en los rincones más inesperados, lágrimas derramadas en los lugares más oscuros, abrazos regalados y soñados, besos esperados y no tan esperados, miradas perdidas en el susurrar del viento... Mil errores y caídas con cicatrices de recuerdo y un voy a levantarme aunque cueste. Ilusión por momentos y personas aunque con decepciones insoportables. Lugares que te dejan una huella, por pequeña que sea. Acciones que marcan aunque no quiera. Gente que se ha ido, que echo de menos, que ya no (me) visita y gente que permanece, que me quiere y que quiero.


He puesto muchas fotos, menos de las que querría, pero es que sino nunca iba a acabar, hay momentos con fotos y otros, que no, pero que aun así se recuerdan.
Espero que os haya gustado.
Esta noche me paso por vuestros blogs, que estos días no he tenido mucho tiempo... que entre salir y dormir se me pasaba el día jaja
¡¡Un beso muy fuerte!!
P.D.: ¿Qué tal os fue la Nochevieja, y como consecuencia, el año nuevo?
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