
Había dejado de soñar en príncipes azules que le trajeran el desayuno a la cama y una sonrisa de buenos días. En vez de eso se conformaba con un beso de despedida cada mañana y con una cara nueva cada día al levantarse. Sus sábanas eran el mejor refugio para el amor de cuatro polvos y el sabor de quiéreme esta noche. Nunca podías adivinar que nuevo cuerpo aparecería en su cama hoy. Era un enigma que ni ella podía resolver. Noches de dura resolución y ojos a la imaginación eran suficientes para llamar la atención de ese chico rubio de allí y el pelirrojo, cuatro pasos más allá. Eran vida para reciclar. Eran como un pañuelo de usar y tirar. Para limpiar tres recuerdos que aun se quedaban adheridos a su piel y se resistían a salir. Ni el más puro de los fuegos ni el más rubio del local eran capaz de calmar su tristeza, que, a veces, translucía su cuerpo entre jadeos y besos. Besos que desaparecían cada amanecer para ser sustituidos por los brazos de después. Y no eran 5, sino mil tragos de alcohol los que necesitaba para olvidar esa sonrisa que la atormentaba hasta en sueños, esos ojos que la derretían y la consumían, como la ceniza del último cigarro que se había fumado una noche cualquiera con un chico cualquiera.
7 comentarios:
Lo siento lo siento y lo siento por no pasarme antes !
veo que sigue todo tan perfecto como siempre..
algunos de tus textos hace que remueva demasiadas cosas que no deberia tocar mas, pero bueno a veces es lo que pasa
un besito muy fuerte!
hay veces que necesitamos desconectar de todo y de todos, y hacer alguna locura que otra para despues poder volver a la normalidad no? muchos besos carolina, precioso!
Oooh por favor esta entrada me encanta!! Pero qué bien escribes Carolina, me encantas!! :)
Hola! Me encanta cómo has dejado el blog :)
Perdón por tardar tanto en publicar, y gracias por ser de las que siguen leyendo! Pásate cuando puedas o quieras, guapa. Un besazo!
Olvidar siempre es difícil y puede que ni todos los chicos del mundo que pasen por su cama puedan jamás borrar sus recuerdos.
Muy bonita la entrada. Hace mucho que no te leíamos, te echábamos de menos pequeña Carolina.
Besitos newyorkinos♥
Hola guapa, demasiado tiempo sin saber de ti, de tus profundas letras...un placer majestuoso pasar por aquí..que de talento.¡¡
Gracias, pasa buena tarde, besos vespertinos..
"esos ojos que la
derretían y la consumían, como
la ceniza del último cigarro que se
había fumado una noche
cualquiera con un chico
cualquiera."
Gran texto, muy bueno.
Me gustan sus palabras.
Saludos.
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