Sonrisas que brillan

Pequeñas sonrisas

sábado, 31 de diciembre de 2011

XXXI-XII-MMXI


Que yo pensé que era algo diferente. Que la amistad era algo más que dar los buenos días y reírse por algo que ni le veo la gracia. Que los consejos serían para ser escuchados y no desechados para ser convertidos en una manipulación de la personas que menos te esperabas... o bueno, quizás no. Porque, al fin y al cabo, a las personas se les cala enseguida. Hay que ver lo lento que se construye algo y lo rápido que se destruye todo. Como unas palabras susurradas con sabor a mentira te pueden influenciar tanto... Siempre vi en ti un títere al que todos manejaban salvo tú, si tú... porque tienes tanto miedo que eres incapaz de ver la realidad. Y lo siento... pero no puedo luchar en una guerra a la que no he sido invitada. Además, tanto tú como yo sabemos que ni existe esa maldita guerra. Que la batalla es interna, así que soluciónala, pero pronto, por favor.... que yo ya no puedo más. Que he sobrepasado mis límites, mis principios y paciencia.

Necesitaba desahogarme y no sabía como... y escribir, ya sea bien o mal, es una manera. Y necesitaba compartirlo con vosotr@s.
Hoy tenía una entrada especial de mi 2011, pero mejor la pondré mañana o pasado, cuando tenga un poco de tiempo.
¡Feliz año nuevo chic@s! y gracias por ser como sois.
Un beso muy muy fuerte y por favor, comenzar el 2012 con una gran sonrisa :)

jueves, 29 de diciembre de 2011

2ª carta a mi querido amigo:


Nunca se me dio bien empezar, ya lo sabes. Que soy más de arrebatos y finales... pero que todavía tengo esperanzas. Aunque no sé muy bien cómo ni por qué. Pues te noto frío, demasiado para mi gusto... que sabes, que odio el frío. Que ni mis brazos son capaces de aguantar los espasmos que contienes. Que pensé, y solo pensé, que mis abrazos te curarían ese miedo interno que sientes al tocarme. Pero que me equivoqué, vaya. Fue un abrazo del tiempo, de hoy hace frío y te abrazo para arreglarlo. ¿Para arreglar el qué? Todavía no lo entiendo. Sé que no se te da bien explicarte, y que las palabras no son lo tuyo, pero me parecieron tan pocas palabras las que me dijiste... Que hace tiempo que ya no me conformo con uno o dos síes, o diez no, no sé... pero que intento ocultarlo para que no se me note en esa cara tan expresiva que tengo a veces. Que me tenías tan mal acostumbrada antes, que ahora quiero más. Aunque sé que no sé medir el tiempo y que de eso haga ya cinco estaciones... pero me gusta imaginar como tú aun me buscas como yo en algún que otro recuerdo, ya muy lejano. Que me alimento de momentos, ya tan pasados, que no logro recordarlos con claridad. pero claro, luego vengo, te veo y dejo de recordar. Y ponemos nuestras caras largas y nos preparamos para batallar. Ala defensiva por si acaso me enseñas los dientes y tengo que defenderme. Pero sé que eso nunca ocurre. A veces, y solo a veces, me gustaría gritarte, fuerte, fuerte. Tan fuerte que me oiga todo el espacio sideral y se acaban de una maldita vez esos silencios absurdos que aborrezco tanto...

martes, 27 de diciembre de 2011

X-mas

¡Buenas noches amores!
Para descansar un poco de tanto texto os voy a enseñar algunos de los regalos que tuve para estas Navidades, espero que os gusten tanto como a mí(os iba a enseñar otro más, un anillo, pero se veía muy mal y al final he decidido no ponerlo...):

Y para finalizar, os quería enseñar como voy a ir vestida para Nochevieja, pero como tengo un dilema, que no sé que camiseta quiero ponerme, quiero que me ayudéis a elegirlo, que me digáis cual os gusta más, ¿vale? (Aunque parezcan iguales no lo son, la primera es una camiseta gris y la segunda es un jersey de cuello alto más brillante).

- Bueno contadme, ¿qué pensáis llevar para Nochevieja?

¡¡Muchos besos!!

domingo, 25 de diciembre de 2011

Perdonar es de valientes (III)

Huyó. Huyó como si tan solo fuera una niña pequeña asustada intentando escapar de sus problemas y con la certeza de que sus padres se los resolverían. Pero se dio cuenta de que allí no había ninguna cara conocida que la rescatase. En esos momentos, su cara era un poema de sensaciones corriendo a 100 rpm. Tuvo que escapar de sus grilletes inventados y de sus besos encantados. Su príncipe irreal había regresado para... ¿para qué? pensaba ella una y otra vez, intentando entender algo comprensible de todo esto. No había tenido tiempo para reaccionar. Verlo ahí... de nuevo, con el lo siento escrito en sus ojos, la había desarmado. En un principio, se dejó llevar, pero fue un error y lo supo en el momento que cayó en sus brazos. Pero es que lo había echado tanto de menos... Noches enteras llorando su ausencia y pidiéndole, rogándole a la luna una noche más... para contemplar las estrellas de su espalda y trazar un camino sin retorno. Los miles de días repasando sus mensajes en su cuerpo y sus besos en sus ojos. La sonrisa aparecía segundos después de pensar en él para dar dar paso a una lluvia de recuerdos.

Un sonido, algo molesto, pareció llamar desde el bolsillo izquierdo de su pantalón. Un mensaje. Precipitadamente lo abrió, esperando verle a él reflejado en la pantalla... pero lo único que vio fue un Feliz navidad de Movistar. Defraudada siguió creando rompecabezas incapaces de ser resueltos. Una preguntaba no dejaba de resonar una y otra vez en su cabeza... ¿por qué? ¿por qué ahora? Cuando casi empezaba a olvidarle. A olvidar sus manos pegadas en su cuerpo, a desterrar los susurros en la nuca soplándole sus miedos y a despegar los besos tatuadas en su piel. Una carcajada amarga salió de su garganta. ¿A quién pretendía engañar? Aun lo echaba de menos...

Paseó durante horas, hasta perder la noción del tiempo, viéndose envuelta en cavilaciones que no le llevaban a ninguna parte y dejando escapar tristes mentiras convertidas en lágrimas. Empezó a caminar rumbo a su casa, su refugio indestructible, no tan resistente. Con la luna acompañándola por el camino, haciéndole compañía en una noche sin estrellas. Exhausta y cansada entró en su portal, temiendo encontrarle, otra vez, a él. Pero nadie la esperaba. Subió, rápida, las escaleras como intentando huir del viento. Entró, suspirando, en su piso. Despojándose de su abrigo, se dirigió inmediatamente a la cocina para prepararse un café y que este impregnase el dolor de su cuerpo.

Sin darse cuenta, en el extremo de su casa, empapada de los ruidos de la cafetera, un móvil emitía un sonido inaudible. Pero... esta vez, Movistar no apareció en la pantalla...
Por fin, después de dos semanas o más... he continuado la
historia... Lo que pasa que no tenía nada de imaginación
hasta ahora, claro. Si os habéis perdido los anteriores
capítulos, meteros en la pestaña de Perdonar es de valientes,
donde iré poniendo los capítulos a medida que los escriba.
Puede que estas navidades actualice la historia más,
pero en cuanto se acaben las vacaciones solo lo
haré una vez a la semana.
¡¡Un beso muy fuerte y Feliz navidad a tod@s!!
P.D.: Necesito unos nombres para los personajes, ¡que es
que no se me ocurre nada! Pero quiero algo diferente, que
no sea un nombre vulgar y corriente, algo original(de momento solo
han aparecido "él" y "ella", así que solo necesito dos nombres). ¡Gracias
de antemano!

viernes, 23 de diciembre de 2011

Últimamente...


Últimamente he estado flotando en una nube, en el cielo del firmamento; admirando las luces del ocaso sin inmutarme por los cometas corredores de deseos. Ha dejado de importarme el presente y me he preocupado por el suspense. El suspense de los hilos de mi vida, la conexión que ya no tengo. Han dejado de estremecerme tus veinte mensajes imaginarios y la ausencia de tus palabras en mi mente. Que lo único que veo es la dilatación de los sueños perdidos que se escapan de mi iris. Vivo acumulando las ilusiones que me esperan en algún sitio todavía no sé dónde. Guardando resquicios de sonrisas que hace tiempo recogí. La cosecha de abrazos ha escaseado este año y la tristeza me ha sumido en un letargo (in)consciente a veces sí y a veces no. Los laberintos que trazo me los conozco demasiado bien... pero se está tan bien perdida entre miradas que me apetece quedarme solo un rato más. Pero creo que ese rato más ha trascendido a segundos de mis días y ya no sé cuanto tiempo llevo envuelta en mis locuras. Creo que es el mismo tiempo que ha estado la tinta derramándose por estas letras...

jueves, 22 de diciembre de 2011

Christmas

¡Buenas tardes bloggers!
Después de otros tantos días vuelvo pero esta vez con las pilas cargadas. Ya os aseguro, que estas Navidades actualizaré más y continuaré la historia de Perdonar es de valientes que la dejé colgada y ya casi ni os acordaréis jajaja
Como en estos días no he tenido tiempo para preparar ningún texto y parece que mi inspiración haya volado muuuuy lejos, os dejo con unas cuantas fotos de la decoración navideña de mi casa. Falta el Belén (que es con lo que más me divertí, porque tengo un montón de figuritas...) pero es que lo grabé en un vídeo cortito y no lo puedo subir, no sé por qué... intentaré estos días a ver si puedo para que lo veáis.
Ahora sin falta, me paso por vuestros blogs, pero perdonadme si no puedo contestaros a tod@s hoy. Y gracias por todos vuestros comentarios.
¡¡Muchos muchos besos navideños y felices fiestas a tod@s!!

lunes, 19 de diciembre de 2011

Destino sin final


Caemos en picado, al abismo, a nuestro abismo. Perdemos complicidad, esa que nos caracterizaba tanto. Nos falta la chispa. La falta de coca-cola, vaya. Es curioso como mi bebida favorita, se asemeja tanto a tus ojos. Debe ser cosa de las burbujas... que me confunden. Como tú, sabes confundirme y aturdirme. Se te da tan bien... Eres un maestro de la seducción. Lecciones que tienes más que aprendidas. Pero tu alumna sabe estudiar, ¿sabes? Estudiar el brillo de tus ojos y los hoyuelos de tu boca. Y perderme en ellos tiempo suficiente para retenerme y encerrarme en tu embrujo. Maestro de hechicería... siempre lo supuse. En tu bola de cristal me reflejo. Reflejada contigo de mi mano. Atados a un destino. Al destino del caer, del olvido y el querer. De un ni contigo ni sin ti, de un te quiero solo un poco, de un todo sin nada. Que estamos condenados a subir y a bajar. Pero me mareo y la cabeza me da vueltas. Hagamos una pausa. Paremos y pensemos. Me tomo una aspirina y sigamos descendiendo.

Sé que no es el mejor texto de todos pero falta de tiempo y de inspiración. Tengo casi lista la entrada navideña, la próxima entrada irá sobre eso.
¡¡Un beso y solo 3 días para Navidad!!
P.D.: En cuanto encuentre un hueco os respondo, gracias por estar ahí siempre.

viernes, 16 de diciembre de 2011

Querido amigo:


Permíteme decirte que sí te echo de menos. Llevo echándote de menos 117 días. Contados por las lágrimas que se han ido desprendiendo de mis ojos. Que sigo tachando los días en los que no te acuerdas de mí. En los que te olvidaste de mí. Sin embargo, aquí estoy, rememorando mis recuerdos con los tuyos. Viviendo aquel verano, hace año y medio, en el que no había resentimiento alguno. Que recuerdo mis " cállate tonto" y tus "no me interesas nada" y tras eso nos reíamos, cómplices de palabras. Descolgaba el teléfono y te llamaba. Era automático. Y tú me contestabas dispuesto a imaginar conmigo las historias más absurdas jamás contadas. Éramos ciegos cogidos de la mano para no tropezarnos, para no herirnos. Pero fracasamos y fallamos. Quizás fui yo, no lo sé. Pero intenté arreglarlo, de verdad. Le puse tiritas a cada herida tuya. Muchas. Infinitas. Pero siempre se caían. Alguien las quitaba. Dejé de ser una simple enfermera para pasar a la psicología, para quizás entenderte un poco más. Pero no pude, te cerrabas y escondías. Y entonces comenzó la distancia. Estábamos a metros, pasos, segundos... pero algo nos repelía. Las miradas rehuían. Así fue como te fui perdiendo, poco a poco, sin quererlo. Y lo fui aceptando, o al menos lo intenté, te lo prometo. Pero me fui imposible. Imposible ver tu sonrisa y desvanecerse al mirarme. Las soluciones a tus distancias, ponían ecuaciones demasiado complicadas. Me rendí, te rendiste. Y la vida nos perdió. A los dos. En una lucha de perdedores, en un largo a contracorriente.

Sí, viernes... sé que han pasado, otra vez, muchos días hasta que actualizo de nuevo pero es que termino los exámenes y me llueven trabajos del cielo... Así que no os voy a prometer que voy a actualizar más seguido porque luego no puedo. Habrá que esperar a Navidades...
Al próximo día o al siguiente, si puedo, haré una entrada navideña, ya que en mi casa pusimos el belén, el árbol y varias cosillas por toda la casa y me apetece enseñároslo y a ver si me hago alguna foto y os enseño algún outfit. Y a ver si continúo la historia que dejé en el aire, creo que la actualizaré una vez por semana o así y recordad que está en la pestaña "Perdonar es de valientes", ¡pero avisaré en las entradas cada vez que actualice!
¡¡Muchos besos y disfrutad este finde que dentro de nada llegan las vacaciones!!
P.D.: ahora mismo me pongo a ver vuestros blogs :)

lunes, 12 de diciembre de 2011

Tú solías ser vida

Ya no la conozco. Se ha convertido en marioneta del miedo, de su miedo. Es una máquina inhumana, inhumana de sentimientos. Lo veo en tus ojos cada vez que te miro. Una tristeza inmensa te invade. Y logras contenerla, lo sé, pero no aguantas, no lo aguantas. He visto demasiadas veces como te derrumbas, y como te consuelo pegada a tu cuerpo susurrando una pausa al tiempo. Seré tu cazasueños para que las pesadillas vuelen. Seré tu soldado, el fiel soldado que te aleja de batallas que no quieres encontrar... pero las encuentras. Porque son internas, ¿sabes? Y sabes que no puedo. No puedo arrancarte esa melancolía que se agarra con saña a tus entrañas. ¡Sácala! quiero gritar a veces, pero sé que no me oyes... hace tiempo que dejaste de hacerlo. Tiempo que pasa demasiado rápido, incluso para ti. Ya no cuento los días que faltan para ver como dibujas una sonrisa en tus ojos, sino las horas en la que tu corazón no llora. Porque llora, ¿no es cierto? Sé que es cierto, tan cierto como los secretos que urdes bajo tu piel. Sabes que te he sacado del abismo muchas veces, tantas que dejé de contarlas hace ya no sé cuanto. Y quisiera decirte que todo saldrá bien, que yo te cuidaré, que juntas lo superaremos... pero no te encuentro. Te escondes tan bien que ya no logro atraparte. No eres tú, y eso me asusta. Me asusta haberte perdido, no haberlo intentado. Por ti, por mí, por las dos. Pero sé que no, que no puedo permitirlo. No puedo permitir que nuestra promesa muera en mis labios. No lo soportaría. Se me ha quedado grabada en la memoria. Marcada en la piel. Así que pienso resurgirla. Ahuyentar los demonios de tus ojos y ver como estos, me vuelven a sonreír.


¡Sí sí sí, hoy por fin soy libre! Nada de exámenes ni deberes(apenas).
Hacía tiempo que no tenía tanto tiempo libre que no sé ni que hacer jajaja Bueno... actualizar, ¡ya lo veis! A partir de ahora prometo actualizar más de continuo que ya que tengo tiempo libre, sacaré más tiempo para escribir. Hoy, si algun@s la esperabais no está la continuación de la historia, que he decidido que va a haber continuación, no sé cuantos capítulos más tendrá... la verdad es que pensaba cortarla, pero me habéis dado tantos ánimos y vuestros comentarios eran tan adorables(sois un amor, sabedlo), que la continuaré, pero la seguiré en la nueva pestaña que he hecho que se llama "Perdonar es de valientes". Avisaré en las entradas cada vez que escriba un capítulo nuevo ¿vale?
Ahora mismo me voy a pasar por todos vuestros blogs, que durante estas semanas he tenido un poco abandonados, ¡mil perdones de nuevo!
¡¡Feliz lunes y un besazo enorme para tod@s!!

viernes, 9 de diciembre de 2011

Perdonar es de valientes (II)

¿Perdóname?
- Yo... me voy.
- No, espera.- y le tocó el brazo como solo él sabía hacer, esparciendo el calor de su cuerpo hasta partes que ni creía posibles. Lo estaba volviendo hacer, la estaba disuadiendo.
- No tenemos nada de que hablar- fría y cortante.
- Quizás hablar no...
Fue acortando lentamente la distancia entre ellos, cruces de miradas peligrosos. Ya no había espacio existente entre ellos. Cuerpo a cuerpo, piel con piel. Lentamente la cogió de la nuca, y le acarició con la más dulce de las caricias. Y entonces, ocurrió. La besó. No fue un beso suave, cariñoso ni tierno sino devastador. Un beso desesperado, ferviente, necesitado, robado. Exigiendo todo lo que hace tiempo no pudo hacer. La chispa de su conexión les encendió a los dos, de una forma inclusa dolorosa.
Ella se derritió al más mínimo roce de sus labios. Se dejó llevar. Se fundió con él. Ese beso le hizo olvidar, olvidar todo su resentimiento, sus ganas de huir, su ceño fruncido al mirarle. Todo, absolutamente todo lo que tenía que ver con él. Pero una idea ligera cruzo su mente y fue un error, un error para él. Porque inmediatamente ella se separó de él. Y le empujó, le insultó, le gritó, le exigió, le lloró y todo verbo pasado que se le quedó atragantado desde la última vez que lo vio. Quedaba tan lejos... Consiguió relajarse, derrumbándose y apoyándose en sus brazos, esos que la conocían tan bien, centímetro a centímetro. Eran el hueco perfecto para alejar su soledad y hundirse en él. Él... Basta. Intentó poner distancia entre los dos.
- Desaparece, por favor.
- Yo... lo siento. Siento haber huido, haber sido un cobarde, no haberte dicho un te quiero al oído, no habernos fugado para cumplir todos nuestros sueños, haberme alejado de ti cuando más me necesitabas. Necesito que me perdones. Lo necesito.- "Te necesito" quiso gritar.
- No tengo nada que perdonarte. Tú ya no me importas. No eres nadie. No significas nada.
Se obligó a pronunciar las palabras más tristes e hirientes que encontró. Pero tenía que hacerlo, debía alejarse de él, no podía... no, otra vez no.
Al oír aquello, algo se rompió en él. Un trocito de esperanza, un atisbo de ilusión. Se limitó a quedarse allí, de pie, inmovilizado y anclado a sus palabras... No podía ser verdad.
Mientras él se engañaba mentalmente, ella se marchó. Desapareció de su vida como lo hizo él en su día. Dejándole solo, con el único recuerdo de una lágrima furtiva resbalando por su cara.


No acostumbró a continuar mis textos, pero no sé por qué me ha dado por ponerle una segunda parte a mi anterior entrada... Quizás la continúe. No sé, depende de la imaginación que vea y si me gusta como queda jaja Ya solo me queda un examen, ¡no sabéis las ganas que tengo de no entrar ni en mi casa! Aunque supongo que por vuestros comentarios anteriores la mayoría aun seguís como yo. Pero ánimo que solo quedan dos semanas y ya Navidades, que pronto queda ¿no?
Daros otra vez las gracias por cada comentario, en serio, me ponéis de muy buen humor después de una semana intensa de no levantar la hoja del papel...
¡Ahora mismo empiezo a responderos a tod@s! y continuaré mañana con los que no me dé tiempo, que aunque no tengo mucho sueño(me he echado la siesta, sí, no podía más jaja), quiero leer un ratillo, ¡y algo que no sea por obligación claro está!
¡¡Muchos besos y a disfrutar el finde!!

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Perdonar es de valientes.

Un sol travieso se cuela por los resquicios de la ventana jugando a las sombras de su pelo. Haciéndola salir de su ensoñamiento. Un sueño que se intenta apoderar de ella. Pero no lo consigue, y abre los ojos. Una sonrisa se dibuja en su cara. Buenos días mundo. Es un día nuevo. Distinto, quizás. Se levanta de un salto, entusiasta de la vida. El recuerdo nostálgico del olor a tostadas invade el aroma hogareño. Libertad y soledad, hoy grandes amigas y aliadas. La radio suena en todos los rincones de la casa. Bob Marley con su Don't worry be happy canta para ella. Y ella lo sabe. Una carrera acróbata hasta llegar a su cuarto y vestirse. Unos vaqueros rotos, teñidos de vacíos, un jersey hecho a su medida como esos brazos que antaño la arropaban y unas botas, calientes, ahuyentando su invierno. Un moño suelto y con líos, como los de su cabeza. Las llaves, bolso y se va. Saltando. Volando. Se desliza por las escaleras. Último escalón y casi se tropieza. Y su energía disminuye. Mierda. Se queda quieta. Paralizada a causa de la impresión. De ver lo más inesperado. Es surrealista, piensa. Él. Él y su cara de "te he echado de menos". Él y la única palabra que hace tiempo quiso escuchar: Perdóname.


Sin tiempo, ¡otra vez! Lo siento lo siento lo siento, os prometo que este finde me pongo al día con vuestros blogs que el lunes ya termino con los exámenes ¡por fin! y me tendréis dando guerra por todas y cada una de vuestras entradas.
Por cierto, ¡mil gracias por cada comentario! Me sacáis una gran sonrisa cuando leo cada palabra o frase vuestra, ¡que esto no sería nada sin vosotr@s y lo sabéis!
¡¡Un beso muy fuerte chic@s!!
P.D.: Podéis mirar la pestaña de "Cosas varias" que he colgado un vídeo de una serie que veo ,y a la cual estoy enganchadísima, y esa escena es de mis favoritas...

lunes, 5 de diciembre de 2011

Anclada en los recuerdos

Tumbada en la cama entre cuatro paredes se halla. Sumida en un inconsciente letargo. Donde solo tiene pensamientos para ellas. Ellas. En la lejanía se oye. Un pasado oscurecido las encierra. Su trastero de recuerdos oxidados. Risas bailarinas de rincones, miradas sepultadas e infantiles, gritos de perdones no pronunciados, palabras hiriendo corazones de cristal, abrazos teñidos de ingenuidad, besos fríos sinsentido. Y se pone a llover. Sus paredes lloran lágrimas y relámpagos. Se avecina una tormenta. Un tsunami de recuerdos. El agua intenta apaciguarse, ahuyentando olas de nostalgia. Y no puede. No puede hacer nada. Es una batalla perdida. Una guerra con final inesperado. Ni se ha dado cuenta de que están en bandos separados. Quizás huyendo de ella. ¿De ella? ¿Por qué, cómo y de qué? No entiende nada... desde aquella conversación donde las mentiras bailaban a su son. [...] Vinieron silencios pronunciando mentiras y callando verdades. Apagando la luz. La luz que la mantenía a ellas. La conexión a sus vidas. Y luego, oscuridad. Vacío interminable. Angustia sostenida. Miedo inconfesable. Asfixia turbadora. Y duele. Aun ahora. Y expulsa agua de sus ojos. Llorando su hipocresía. Esa hipocresía... que un día las unió.

sábado, 3 de diciembre de 2011

Prometiendo la luna


Sonando de fondo Amélie se deja llevar acurrucada en el sofá por el sinfín de teclas contoneándose en los dedos del pianista. Pequeña Amélie... ¿se acordará? piensa. Le gustaba llamarla así. En el fondo, tiene que reconocer que a ella también terminó gustándole. Le hacía imaginar París. Una noche parisina con la luna de fondo, conteniendo su envidia al verlos. Bailar pegada a él debajo de la Torre Eiffel era su sueño y supongo que el suyo, también. La cubría de promesas y ella se abrigaba a ellas. Se lo prometió, le decía. Pero nunca respondía. Pero ella lo sabía, lo veía en sus ojos. Cristales resquebrajándose, rompiéndose cada días más y más. Pero ella los unía, los pegaba y recomponía. No puedes, le decía. ¿O acaso no quería? Ahora ya da igual. Le dio igual. Lo vio en su cara. Ese día su cara era un poema. Estaban escritos los versos más tristes. Y los más difíciles también. Él, con su huida, la rompió en dos... Una milésima de segundo después de que se fuera para siempre. Cerró todas las puertas a las que ella tenía acceso. Le quitó las llaves. ¿Por qué? se preguntaba una y otra vez. Eran dos. Él y ella. Los contratos no decían nada de eso. Pero luego lo entendió. No leía la letra pequeña. Una venda le vetaba los ojos. La razón la había abandonado... Ahora, esa venda ya no está. Se ha desprendido. Se ha caído. Ha desaparecido.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Enamórame, vida o enamórame de vida

Contamíname de tus besos, bébete mi olor, inspira mi amor, suspira caricias, comete mis ojos, sonríe a mi cuerpo, deléitate con mis palabras, susurra aromas imperceptibles, empápate de las melodías de mi boca, acaricia mi sonrisa, elimina la nostalgia de tu ausencia, borra los recuerdos del pasado, suprime el dolor de no tenerte cerca. Enamórame, vida o enamórame de vida.

(Contamíname de Ana Belén, Víctor Manuel y Pedro Guerra)


¡Por fin viernes! Que ganas tenía de que llegase hoy, que por lo menos aprovecho y me despejo... aunque el puente desgraciadamente sea para estudiar de nuevo...
Os pido perdón por haber dejado el blog un poco abandonadillo incluyendo los vuestros que no he podido pasarme ni nada... pero como os prometí ahora mismo los veo ¡todos todos!
Ya que he actualizado poco, os dejo en esta entrada con un minitexto, una canción y unas fotos.
Como vienen días de fiesta, habrá más entradas, ¡don't worry!
¡¡Un beso y feliz viernes!!
P.D.: Por cierto, en breves, cambiaré la cabecera del blog, que ya me cansa... ya sabéis lo que me gustan los cambios jaja