Sonrisas que brillan
Pequeñas sonrisas
domingo, 3 de junio de 2012
Por 30 minutos a tu lado.
La noche era oscura. Las luces de las farolas titilaban y solo estábamos tú y yo. Tú, que hasta apenas tres días eras un completo desconocido para mí. Las miradas cruzábamos sin ser conscientes de que algo crecía sin poder remediarlo, sin querer resistirlo tampoco. Los encuentros, aunque casuales, electrificaban el ambiente. Los roces de muñeca, encendían hasta el mismísimo Sol. Y los acordes de tu voz, incitaban a mi sonrisa. Por eso, la noche, era especial. Era especial por tu presencia, pero también porque no te fuiste. Te di la oportunidad, aunque mis ojos suplicaban un "Quédate..." medio roto. Y tú te quedaste, preferiste intentarlo, arriesgarte a jodernos en un espacio de aire tan pequeño entre nosotros que el aire solo pasaba de medio lado. Entonces te toqué. Como tantas veces había hecho en mi cabeza. Y tú no te moviste, pero sí me miraste... tan intensamente que creí que me rompería en dos. Y sonreí, como tantas veces había hecho ya. Alzaste la mano y rozaste mi cara. Y yo cerré los ojos, disfrutando de ese momento que no sabíamos si se repetiría. La mano bajó lentamente por mi cuerpo y se apoyó en mi cintura; para acortar esos dos centímetros que nos moríamos por eliminar. Me miraste, te miré y nuestras bocas susurraron un beso exigente, con deseo y sin control. Nuestros labios se rozaron y todo el Universo gritó. Los besos se movían por melodía y las lenguas por danzas indescifrables. Pasaron horas, o quizás minutos, porque el tiempo voló sin darme cuenta. Y tú te separaste despacio, pero el frío se notó. Y tu mirada a tu reloj rompió la conexión. Las lágrimas quisieron escaparse de mis ojos pero yo no se lo permití. Te vi mirarme con esos ojos que llevaban un "Lo siento" escrito pero fue tan fugaz que creí imaginármelo. Así, poco a poco, te volviste, echaste a andar y desapareciste. Consulté mi reloj. Treinta minutos. Habían pasado treinta minutos. Y comprendí que habían sido mis mejores treinta minutos, pero también mis peores.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

6 comentarios:
No tengo palabras Carolina. Eres asombrosamente buena.
Y comprendí que habían sido mis mejores treinta minutos, pero también mis peores.
S-I-N-P-A-L-A-B-R-A-S.
Hermosa entrada. Tan real, por un momento sentí vivirla yo también. Me hizo recordar momentos hermosos. Me encantó. Besitos.
Carooo!!
hace mucho que no visito tu blog! U.U
Escribes cada vez mejor! :)
Besos hermosa! Hay un premio para ti en mi blog!
Oh. Estaba siendo tan bonito hasta que él se marchó. ¿Por qué desapareció?
Hace mucho que no pasábamos por aquí, Carolina, pero vemos que sigues escribiendo de maravilla.
(Miles de sonrisas para ti)
Impresionante.
Publicar un comentario