Huyó. Huyó como si tan solo fuera una niña pequeña asustada intentando escapar de sus problemas y con la certeza de que sus padres se los resolverían. Pero se dio cuenta de que allí no había ninguna cara conocida que la rescatase. En esos momentos, su cara era un poema de sensaciones corriendo a 100 rpm. Tuvo que escapar de sus grilletes inventados y de sus besos encantados. Su príncipe irreal había regresado para... ¿para qué? pensaba ella una y otra vez, intentando entender algo comprensible de todo esto. No había tenido tiempo para reaccionar. Verlo ahí... de nuevo, con el lo siento escrito en sus ojos, la había desarmado. En un principio, se dejó llevar, pero fue un error y lo supo en el momento que cayó en sus brazos. Pero es que lo había echado tanto de menos... Noches enteras llorando su ausencia y pidiéndole, rogándole a la luna una noche más... para contemplar las estrellas de su espalda y trazar un camino sin retorno. Los miles de días repasando sus mensajes en su cuerpo y sus besos en sus ojos. La sonrisa aparecía segundos después de pensar en él para dar dar paso a una lluvia de recuerdos.
Un sonido, algo molesto, pareció llamar desde el bolsillo izquierdo de su pantalón. Un mensaje. Precipitadamente lo abrió, esperando verle a él reflejado en la pantalla... pero lo único que vio fue un Feliz navidad de Movistar. Defraudada siguió creando rompecabezas incapaces de ser resueltos. Una preguntaba no dejaba de resonar una y otra vez en su cabeza... ¿por qué? ¿por qué ahora? Cuando casi empezaba a olvidarle. A olvidar sus manos pegadas en su cuerpo, a desterrar los susurros en la nuca soplándole sus miedos y a despegar los besos tatuadas en su piel. Una carcajada amarga salió de su garganta. ¿A quién pretendía engañar? Aun lo echaba de menos...
Paseó durante horas, hasta perder la noción del tiempo, viéndose envuelta en cavilaciones que no le llevaban a ninguna parte y dejando escapar tristes mentiras convertidas en lágrimas. Empezó a caminar rumbo a su casa, su refugio indestructible, no tan resistente. Con la luna acompañándola por el camino, haciéndole compañía en una noche sin estrellas. Exhausta y cansada entró en su portal, temiendo encontrarle, otra vez, a él. Pero nadie la esperaba. Subió, rápida, las escaleras como intentando huir del viento. Entró, suspirando, en su piso. Despojándose de su abrigo, se dirigió inmediatamente a la cocina para prepararse un café y que este impregnase el dolor de su cuerpo.
Sin darse cuenta, en el extremo de su casa, empapada de los ruidos de la cafetera, un móvil emitía un sonido inaudible. Pero... esta vez, Movistar no apareció en la pantalla...

Por fin, después de dos semanas o más... he continuado la
historia... Lo que pasa que no tenía nada de imaginación
hasta ahora, claro. Si os habéis perdido los anteriores
capítulos, meteros en la pestaña de Perdonar es de valientes,
donde iré poniendo los capítulos a medida que los escriba.
Puede que estas navidades actualice la historia más,
pero en cuanto se acaben las vacaciones solo lo
haré una vez a la semana.
¡¡Un beso muy fuerte y Feliz navidad a tod@s!!
P.D.: Necesito unos nombres para los personajes, ¡que es
que no se me ocurre nada! Pero quiero algo diferente, que
no sea un nombre vulgar y corriente, algo original(de momento solo
han aparecido "él" y "ella", así que solo necesito dos nombres). ¡Gracias
de antemano!