Sonrisas que brillan

Pequeñas sonrisas

sábado, 6 de agosto de 2011

Dejo de ser un juego cuando dijiste te quiero.



Empecé jugando a tu juego. Al principio era sencillo, me gustaba, casi siempre ganaba, por no decir siempre. Poco a poco, se fue complicando, era difícil ganar, pero todavía sabía cómo.
Luego, las reglas del juego cambiaron pero yo no me había enterado. Ganar se había convertido en un privilegio.
Con el paso del tiempo, ya no conocía el triunfo, me llevabas ventaja. Ahora, ganar es un reto.
¿Qué ha pasado? Quizás te equivocaste de juego y de juguete.

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