
Empecé jugando a tu juego. Al principio era sencillo, me gustaba, casi siempre ganaba, por no decir siempre. Poco a poco, se fue complicando, era
Luego, las reglas del juego cambiaron pero yo no me había enterado. Ganar se había convertido en un privilegio.
Con el paso del tiempo, ya no conocía el triunfo, me llevabas ventaja. Ahora, ganar es un reto.
¿Qué ha pasado? Quizás te equivocaste de juego y de juguete.
No hay comentarios:
Publicar un comentario