
Sentía que le faltaba algo. Como esa sensación cuando un amor se acaba o cuando una sonrisa se desvanece o una lágrima cae... Sí. Era distinta y ella lo sabía. Se quedó quieta. Fuera no cesaba de llover. Las gotas no dejaban de hacer carreras por su ventana. Le gustaba ver la lluvia... porque se sentía como cada una de esas gotas. Frágil y diminuta.
Las cosas habían cambiado, el mundo había cambiado... pero a pesar de todo, tenía una esperanza... Se aferraría a ella... Era lo único que le quedaba.
2 comentarios:
sabes...
me gusta la lluvia...
lo sabias?
=D
mmm... puede, y tú creo que sabes que a mí no mucho :)
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