
Sobran las palabras cuando lo único que sale de su boca son suspiros contenidos, gemidos ocultos y soplos en su nuca. El mínimo roce de su mano, despierta sus sentidos, haciéndola estremecer hasta el centímetro más íntimo de su cuerpo. El deseo despierta en su interior un descontrolado y ardiente anhelo. Se oyen los gritos en silencio que emite su sonrisa al mirar aquellos ojos verde miel. Ejerce un flujo fascinante sobre ella, como si sus sentidos y su mente se reavivaran cuando está con él. Una danza de manos, caricias, besos, mordiscos, gritos, gemidos se entrelazan. Algunos dicen que su pasión duró horas, días, semanas... mientras que ellos, sucumbieron a la eternidad.
















