
Hoy, para no variar, también te echo de menos.






Hoy, quiero todo. Sí, soy una inconformista. Me meto en el saco de la inconformidad, aunque quizás debería decir inseguridad. 
Estaba desprovista de toda energía. La alegría ya no le acompañaba y la felicidad se escondía en algún rincón de aquellas oscuras calles. Se sentía como una noche sin estrellas, como un río sin agua, como Campanilla sin Peter Pan, como un desierto sin oasis, como una mirada sombría, como una sonrisa triste, como un mar sin olas... Ya nada era lo mismo. Pero se juró a sí misma que volvería a renacer de entre la eterna oscuridad que la rodeaba.




